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Iridología - estudio de la salud del cuerpo humano a través del iris

¿Qué es la Iridología y cómo nos puede ayudar?

La iridología es una materia que estudia la relación existente entre los signos que hallamos en el iris y su relación con la tendencia de un órgano a enfermar. O dicho al revés, es un método para el diagnóstico de alteraciones funcionales orgánicas o tendencias, basado en los signos que hallamos en el iris como son: cambios de coloración, alteraciones del tejido, relieves, surcos, bandas... y la zona en la que se halla.

Existen evidencias arqueológicas de más de 3000 años de antigüedad que atestiguan el estudio de los signos en el iris en relación con los órganos del cuerpo, tanto en la cultura egipcia, como india y china.

Se requiere mucha pericia para un diagnóstico preciso. Como norma, se puede determinar en el iris, aquello que sea una alteración de la nutrición del tejido. Y no se plasmará en el iris, aquello que no constituya alteración del tejido del órgano.

Origen de la Iridología

Existen evidencias arqueológicas de más de 3000 años de antigüedad que atestiguan el estudio de los signos en el iris en relación con los órganos del cuerpo, tanto en la cultura egipcia, como india y china.

En la tumba de Tutankhamón se hallaron unos papiros y unos platos de plata atribuidos al sacerdote El Ax que constituyen los primeros documentos escritos conocidos de la enseñanza de la iridología.

La medicina tibetana considera que el ojo aporta información de muchos de los problemas que aparecen en el organismo, como si de una pantalla de screening se tratara. Siendo el hígado el órgano que adquiere más representación. De hecho la traducción de ojo es la flor del hígado.

A lo largo de la historia continuamos viendo referencias de descripciones exhaustivas del iris (Vesalius s. XVI) o Paracelso (S. XV-XVI) que describe iris de personas enfermas. Aunque no fue hasta el descubrimiento del microscopio y el desarrollo de la óptica que se lograron unas valoraciones precisas. A Phillippus Meyers, médico alemán se le conocía por su "gafas aumentadoras". Este médico publicó en 1670 Chromatica Medical, considerada la primera obra médica de la iridología como herramienta diagnóstica.

Es Ignatz Von Peczely el fundador de la iridología moderna. Se relata que en su infancia al tratar de atrapar un búho, lo agarró de una pata, y el animal asustado y tratando de escaparse, se rompió la pata. En ese mismo momento vio que en el gran iris del animal aparecía una señal, como respuesta a esa fractura.

Ignatz Von Peczely, médico Húngaro, publica en 1880 su libro llamado: "Descubrimientos en el seno de las ciencias naturales y la medicina: Una guía al estudio y el diagnóstico basado en el ojo". Y en 1886, el primer iridiograma en la revista Homöopathische Monatsblätter. Imagen en el que se señalaba diferentes zonas de iris en relación con determinados órganos o sistemas.

Es el sueco Nils Liljequist quien añade el concepto de depósitos de pigmentos, como manchas coloreadas en el iris, por intoxicación, publicando en 1893 un tratado titulado "Om Oegendiagnosen", sobre las hoy denominadas heterocromías del iris.

Haciendo un análisis del iris se puede llegar a determinar:

  • Las necesidades nutricionales básicas del organismo (déficit de minerales) o la pobre asimilación de nutrientes.
  • Vitalidad o debilidad de un órgano, glándula o tejido.
  • La fortaleza o debilidad de la constitución.
  • Los órganos que tienen mayor necesidad de reparación.
  • Cantidad relativa de tóxicos.
  • Ubicación de inflamaciones.
  • Necesidad de probióticos.
  • La hipoactividad, distensión, prolapso o espasmo del intestino.
  • Las áreas con alto riesgo de enfermar.
  • El nivel de circulación en diferentes órganos.
  • La energía y el agotamiento nervioso.
  • Determinación de hiper/hipoactividad de órganos, glándulas y tejidos.
  • La influencia de un órgano sobre otro, o la contribución de un órgano a la enfermedad de otro.
  • La congestión del sistema linfático.
  • Los efectos corporales del estrés.
  • Las áreas histológicas que contribuyen a síntomas suprimidos.
  • El alto o bajo grado de impulso sexual.
  • Debilidades orgánicas innatas.
  • Depósito de medicamentos.
  • Etapas preclínicas de enfermedades.
  • La capacidad de recuperación y el nivel de salud.
  • La reconstrucción y sanación de los tejidos.
  • La acidez que puede desencadenar alergias, problemas en mucosas.
  • Localizar el origen de una infección.
  • Índices de circulación cerebral deficiente.
  • Los efectos de la contaminación ambiental.
  • Agotamiento adrenal.
  • Resistencia a la enfermedad.
  • Comprobación del orden de curación de la ley de Hering.
  • El progreso o efectividad del tratamiento.

Y la iridología no puede relevar:

  • Los niveles de presión sanguínea, cifras de colesterol o ácido úrico.
  • Qué medicina, veneno o tóxico se ha acumulado. (tampoco en el caso de silicosis o asbestosis, ni metales pesados como el plomo, cadmio o aluminio)
  • Que operaciones se le han realizado. (El iris refleja sólo lo que percibimos conscientemente, no cuando estamos anestesiados).
  • La correlación entre el grado de inflamación del tejido y la enfermedad o síntoma específico.
  • La enfermedad por su nombre. (no es lo que se pretende).
  • El sexo.
  • Si existe un órgano de más o de menos.
  • Que diente en concreto origina el problema.
  • La existencia de un tumor o su tamaño.
  • Si existe embarazo.
  • La existencia de una hemorragia.
  • ETS O VIH +
  • La existencia de cálculos.

Aunque estas no son listas cerradas. Como norma, se puede determinar en el iris, aquello que sea una alteración de la nutrición del tejido. Y no se plasmará en el iris, aquello que no constituya alteración del tejido del órgano.

El examen iridológico

Permite reconocer y diferenciar los signos presentes en cada iris. Se realiza, tradicionalmente con una lupa, aunque hoy día se puede realizar mediante fotografía, registro digital o aparatos ópticos adaptados, el iridoscopio.

Topográficamente el iris está dividido en 12 sectores radiales (como la esfera de un reloj) y en 6 anillos concéntricos, el lugar que ocupa cada órgano puede variar según las diferentes escuelas.

Los diferentes signos a reconocer son:

  • las manchas toxínicas
  • la densidad iridiana
  • las manchas residuales
  • los signos orgánicos
  • las coloraciones anormales

B. Jensen decía: cuando vemos un iris con la lente es conveniente que lo estudiemos como si nos aproximáramos a un bosque, es decir, ver primero el conjunto y en segundo lugar acercarnos a lo que nos llame la atención, esa particular marca que aumentamos con la lupa para estudiar sus detalles.

Un aspecto fundamental del diagnóstico iridológico es la capacidad identificar la debilidad de los tejidos de manera que podemos tratarlos con homeopatía, aportar nutrientes u otra terapia que sea necesaria para reequilibrar el organismo, antes incluso que aparezcan síntomas clínicos o la enfermedad continúe progresando.

El mismo B. Jensen argumentaba la buena práctica de compartir las observaciones con otros colegas pues no siempre un mismo signo tiene la misma significación clínica en dos personas distintas. De ahí la importancia de la integración del método en una práctica que mire la totalidad de la persona y no solo el hallazgo puntual del iris.

Lo que ocurre en cada órgano del cuerpo es lo que de forma inequívoca se registra de forma refleja en el iris. Es la práctica del arte de la medicina la que nos confiere la pericia en una técnica determinada.

Link de descarga:

http://datelobueno.com/wp-content/uploads/2014/05/Iridologia-curso-básico.pdf

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Dr. Gerardo Rodríguez Fuentes

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